Proyecto de lengua y literatura 2

LEYENDAS

 Hace más de doscientos años en las calles apartadas de Guayaquil, los trasnochadores veían la
Dama Tapada. Anoche vi a la Dama Tapada, contaba en una reunión de amigos, elFulanito.Son puros cuentos, respondía el amigo con aires de valentón. Yonunca he tropezado con ella.Nunca se la ve antes de las 12 de la noche, ni después de lascampanadas del alba, opinaba otro asistente a la reunión.Según la leyenda, la
Tapada
era una dama de cuerpo esbelto y andar garboso, que asombraba en los vericuetos de la ciudad y se hacía seguir por los hombres.Nunca se supo de dónde salía. Cubierta la cabeza con un velo,sorpresivamente la veían caminando a dos pasos de algún transeúnte que regresaba a la casa después de divertirse. Sus almidonadas enaguas y sus amplias polleras sonaban al andar y un exquisito perfume dejaba a su paso. Debía ser muy linda. Tentación daba alcanzarla y decirle una galantería. Pero la dama caminaba y caminaba. Como hipnotizado,el perseguidor iba tras ella sin lograr alcanzarla.De repente se detenía y, alzándose el velo se enfrentaba con el que la seguía diciéndole: Míreme como soy... Si ahora quiere seguirme, sígame...Una calavera asomaba por el rostro y un olor a cementerio reemplazaba el delicioso perfume.Paralizado de terror, loco o muerto quedaba el hombre que la habíaperseguido. Si conservaba la facultad de hablar, podía contar luegoque había visto a la Tapada.


 ACERTIJOS
 1.- Tres mujeres están en traje de baño. Dos de ellas están tristes pero sonrientes, la otra está  contenta pero llora. ¿Por qué?

2.-Un gato saltó desde el borde de la ventana de un decimoquinto piso, y sin embargo no sufrio un solo rasguño. ¿Cómo es posible esto?

3.- El hermano mayor tiene 8 años y el menor la mitad, los hermanos crecen y ahora el mayor tiene 70 ¿Cuantos años tiene el menor?


Mito el cóndor

En un pueblo un hombre vivía con su hija, ella tenía como tarea cuidar a las ovejas. Todos los días iba un joven a visitarla mientras ella cuidaba las ovejas, hasta que un día se hicieron buenos amigos.

Mito el Cóndor

Un día soleado empezaron a jugar a que él la cargaba y ella a él, cuando de pronto ella se dio cuenta que estaba volando. Desde ese día el joven se convirtió en su cóndor, él la cuidaba, la alimentaba. Pasaron muchos años los dos crecieron tuvieron hijos, pero ella no dejaba de pensar en su padre y todas las noches lloraba ya que había abandonado a su padre y lo había dejado solo con los animales.

Un día ella se encontraba regando las flores y encontró a una mariposa la cual le pidió ayuda para volver a ver a su padre, la mariposa le dijo al cóndor que su esposa y sus hijos habían desaparecido, mientras la mariposa hablaba con el esposo ella escapaba con sus hijos y regresaba con su padre.


Desde que ella regresó con su padre, el cóndor jamás volvió, ella todos los días volaba para ver si veía al cóndor pero nunca más lo volvió a ver.


Cuento

Caperucita Roja
Autor:
Charles Perrault

Valores:
obedienciaprudencia

Había una vez una dulce niña que quería mucho a su madre y a su abuela. Les ayudaba en todo lo que podía y como era tan buena el día de su cumpleaños su abuela le regaló una caperuza roja. Como le gustaba tanto e iba con ella a todas partes, pronto todos empezaron a llamarla Caperucita roja.

Un día la abuela de Caperucita, que vivía en el bosque, enfermó y la madre de Caperucita le pidió que le llevara una cesta con una torta y un tarro de mantequilla. Caperucita aceptó encantada.

- Ten mucho cuidado Caperucita, y no te entretengas en el bosque.
- ¡Sí mamá!

La niña caminaba tranquilamente por el bosque cuando el lobo la vio y se acercó a ella.

- ¿Dónde vas Caperucita?
- A casa de mi abuelita a llevarle esta cesta con una torta y mantequilla.
- Yo también quería ir a verla…. así que, ¿por qué no hacemos una carrera? Tú ve por ese camino de aquí que yo iré por este otro.
- ¡Vale!

El lobo mandó a Caperucita por el camino más largo y llegó antes que ella a casa de la abuelita. De modo que se hizo pasar por la pequeña y llamó a la puerta. Aunque lo que no sabía es que un cazador lo había visto llegar.

- ¿Quién es?, contestó la abuelita
- Soy yo, Caperucita - dijo el lobo
- Que bien hija mía. Pasa, pasa

El lobo entró, se abalanzó sobre la abuelita y se la comió de un bocado. Se puso su camisón y se metió en la cama a esperar a que llegara Caperucita.

La pequeña se entretuvo en el bosque cogiendo avellanas y flores y por eso tardó en llegar un poco más. Al llegar llamó a la puerta.

- ¿Quién es?, contestó el lobo tratando de afinar su voz
- Soy yo, Caperucita. Te traigo una torta y un tarrito de mantequilla.
- Qué bien hija mía. Pasa, pasa

Cuando Caperucita entró encontró diferente a la abuelita, aunque no supo bien porqué.

- ¡Abuelita, qué ojos más grandes tienes!
- Sí, son para verte mejor hija mía
- ¡Abuelita, qué orejas tan grandes tienes!
- Claro, son para oírte mejor…
- Pero abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!
- ¡¡Son para comerte mejor!!

En cuanto dijo esto el lobo se lanzó sobre Caperucita y se la comió también. Su estómago estaba tan lleno que el lobo se quedó dormido.

En ese momento el cazador que lo había visto entrar en la casa de la abuelita comenzó a preocuparse. Había pasado mucho rato y tratándose de un lobo…¡Dios sabía que podía haber pasado! De modo que entró dentro de la casa. Cuando llegó allí y vio al lobo con la panza hinchada se imaginó lo ocurrido, así que cogió su cuchillo y abrió la tripa del animal para sacar a Caperucita y su abuelita.

- Hay que darle un buen castigo a este lobo, pensó el cazador.

De modo que le llenó la tripa de piedras y se la volvió a coser. Cuando el lobo despertó de su siesta tenía mucha sed y al acercarse al río, ¡zas! se cayó dentro y se ahogó.

Caperucita volvió a ver a su madre y su abuelita y desde entonces prometió hacer siempre caso a lo que le dijera su madre.


Poemas 
Amor eterno 

Podrá nublarse el sol eternamente; 
Podrá secarse en un instante el mar; 
Podrá romperse el eje de la tierra 
Como un débil cristal. 
¡todo sucederá! Podrá la muerte 
Cubrirme con su fúnebre crespón; 
Pero jamás en mí podrá apagarse 
La llama de tu amor.
                                                              -Gustavo Adolfo Bécquer


                           Adivinanzas 


Doy al cielo resplandores 
cuando deja de llover; 
abanicos de colores 
que nunca podrás coger.




Soy roja como un rubí 
y luzco pintitas negras; 
me encontrarás en el jardín, 
en las flores 
o en las hierbas.

Fábula

El perdón de la muerte

En una ocasión un pobre anciano, muy cansado porque su día de trabajo había sido muy fuerte, cargaba sobre su espalda leña que acababa de cortar. Llevaba mucho tiempo caminando y aun el camino que le quedaba era largo, así que decidió llamar a la Muerte y de este modo el poder descansar. Al escuchar su llamado la muerte se presentó en el sitio donde estaba el anciano, y mirándolo fijamente le preguntó que por qué la había llamado. El pobre anciano, después de haber descansado algunos minutos, y con pena en el rostro le dijo:
– Quería preguntarle si usted era tan amable de ayudarme a trasladar esta carga tan pesada. Era solo eso.
La muerte perdonó al anciano pues sus ganas de vivir eran tantas que habían logrado hacer que él se olvidara del agotamiento y del dolor que sentía.

Anécdotas 

MARCADA DE POR VIDA BY: ANONIMO

Tenia 16 años y cursaba tercero de bachillerato, en una ocasión fui con los compañeros de curso a una fiesta que se celebraba con motivo de la despedida de clase, uno de los compañeros me dio una copa de licor y luego otra, después no sentí mi cuerpo, ni supe mas de mi; lo cierto es que cuando volví en si, veía figuras de hombres que me rodeaban, comencé a sentir un intenso dolor y poco a poco comprendí todo, estaba completamente desnuda y diez de mis compañeros se peleaban como perros por mi cuerpo, cada uno hizo lo que quiso, unos me besaban, otros tocaban mis senos y dos sostenían mis piernas mientras otro penetraba mis entrañas con rudeza, no se cuanto soporte, lo cierto es que esos momentos me parecieron horas interminables de infinito dolor. Al otro día me desperté semidesnuda en un parque lejano, no podía caminar y tenia manchas de sangre en mis piernas, la policía me traslado a un hospital y luego de contar mi caso se hizo justicia, pero yo quede marcada para siempre.
Aveces nos equivocamos en elegir a las personas con las cuales nos relacionamos, y por eso debemos de ser un poco prevenidos y tratar de mantenernos al margen. en el caso de esta chica se confió en sus supuesto compañeros y miren lo que le paso, uno debe de saber como, donde, y con quien hacer ciertas cosas, por que no todo puede salir bien y no todo mundo es de confiar.



Comentarios